Cuando el rio suena…agua trae, dice el viejo refrán que, en estos tiempos de redes sociales, es un mensaje que se amplifica con rapidez y eficiencia. Desde hace unos días, y a través de las redes, el reclamo por el examen psicofísico con el cual deben contar los conductores profesionales para poder trabajar, se hizo sentir con fuerza, para luego transformarse en un llamado al paro de actividades del transporte.

La propuesta surgió de los propios profesionales que deben afrontar un alto costo para renovar la licencia que exige la CNRT -un problema que se agudiza en aquellos que deben renovar y están sin trabajo-, pero también por las excesivas demoras en la entrega de la documentación habilitante. Si bien esto puede ser un hecho circunstancial, lo cierto es que en los últimos tiempos la queja fue creciendo. Para completar el panorama, el examen teórico se lleva las mayores críticas, sobretodo, de aquellos que ya llevan unos cuantos años de profesión.

Si bien la seguridad vial valida con sobrada razón todos los exámenes, sus altos costos solo parecen tener un afán recaudatorio. En nuestra modesta opinión, estos exámenes no solo deberían tener la finalidad de aumentar la seguridad vial, sino que también, deberían cuidar la salud de los profesionales, algo que se pone en duda, sobre todo cuando los mismos se realizan en entidades privadas que, gracias a la típica “viveza criolla”, pueden pasar por alto problemas de salud que luego, a través de accidentes, pagan toda una sociedad.

Por ello, sería bueno -y saludable-, que los exámenes clínicos se realizaran en forma anual y en instituciones públicas -abonando un bono si fuera necesario-, que los exámenes teóricos tuvieran la finalidad de reforzar conocimientos o bien actualizarlos -si hubiera cambios en la legislación-, y que el trámite se realizara con la celeridad que necesita un trabajador.

Un examen clínico anual, hecho con rapidez y eficiencia, ayudaría a la seguridad vial y a cuidar a los profesionales, alentándolos también, a que ellos mismos cuiden su salud a través de la alimentación y tal vez, de algunos mínimos ejercicios físicos que los ayuden y no les quiten tiempo de trabajo. En lo teórico, se justifica el examen para los primerizos o si hubiera cambios de importancia que lo justifiquen.

Por lo pronto, habrá que esperar si el paro finalmente logra llamar la atención de las autoridades y si estas, tienen una actitud proactiva en beneficio de los trabajadores y en una defensa real e indiscutible, de la seguridad en nuestras rutas.