Cruzar las fronteras

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A ningún profesional del transporte se le escapan las dificultades que se deben atravesar a la hora de cruzar una frontera. Los diferentes cruces transfronterizos implican inconvenientes propios de la infraestructura disponible y otros que, con buen criterio, sentido común y buena voluntad, se podrían solucionar fácil y rápidamente.

Los pasos de frontera son un dolor de cabeza para los profesionales, pero en el cruce Argentina-Chile, la problemática se agudiza -y especialmente en invierno-, por la geografía y el rigor del clima. Tal vez por ello, la semilla se plantó en Uspallata (Mendoza), donde nació ACITRAN (Asociación Civil Internacional de Transportistas de Carga), una entidad surgida de la iniciativa de los propios profesionales del volante-, con la finalidad de solucionar los problemas a través del diálogo.

Esta nueva entidad, integrada solidariamente por choferes argentinos y chilenos -en principio-, se puso en marcha hace tres meses y está presidida por Marcos Sosa, un conductor que con el apoyo de muchos otros ya está trabajando en función de lograr mejoras fundamentales para el normal desarrollo de la actividad. Por lo pronto, con el debido asesoramiento profesional, la entidad ya cuenta con la personería jurídica, lo cual le ha permitido programar reuniones con las autoridades correspondientes y además, interactuar con profesionales y entidades de los países vecinos como Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay que, además de Chile, sufren similares inconvenientes.

Gendarmería, aduana, vialidad y autoridades municipales, ya se comprometieron a recibir a los representantes de ACITRAN y escuchar de primera mano las necesidades que un transporte ágil, moderno, seguro y eficiente requieren. En efecto, el tráfico de insumos y mercaderías necesitan de una celeridad que hoy no disponen, y los hombres (y mujeres), que lo llevan adelante el respeto que se merecen.

ACITRAN es una entidad proactiva que no busca confrontar con nadie, pero que imperiosamente necesita ser escuchada para terminar con los habituales problemas que deben afrontar. Abusos de autoridad, largas e innecesarias esperas, órdenes contrapuestas (la CNRT le exige a los choferes argentinos, que conducen camiones chilenos, el registro de cargas generales nacional), y otros tantos inconvenientes que con diálogo y fundamentalmente respeto, podrían solucionarse muy rápidamente para el beneficio de todos.

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