Desde que comenzamos a conocer el hidrógeno verde como energía alternativa, apresuradamente consideramos que su utilización estaba todavía lejos de su implementación en el transporte pesado.

Recorriendo nuestro archivo, recordamos muchas realidades (los camiones de Hyundai), proyectos (los planes de la F.1) y desarrollos (Iveco-Nikola Motors), que dejan de lado aquél pensamiento.

Lo antedicho resuena con más fuerza luego que se anunciara “la mayor inversión del siglo», para producir hidrógeno verde en Argentina.

El anuncio se realizó en Glasgow (Escocia), sede de la reciente reunión del G-20, por parte de la firma australiana Fortescue.

El proyecto ya en marcha, propone una inversión de 8.400 millones de dólares, con base en la provincia de Río Negro, para esta energía del futuro.  

Más allá de la generación de trabajo argentino y futuras divisas, la producción de hidrógeno verde tiene un fuerte y positivo impacto contra el cambio climático.

En efecto, la energía producida por el hidrógeno ya está generando cambios relevantes en la industria, sobre todo en las que proveen materia prima a la industria automotriz.

Un ejemplo es Volvo, con su acuerdo para utilizar “acero limpio” (ver nota), o el de Tennaris, que en su planta de Dálmine (Italia), ya alimenta sus hornos con energía limpia.

¿Qué es el hidrógeno verde?

Se trata de una de las energías más prometedoras para la industria en general, pero con un gran potencial para descarbonizar el transporte pesado de cargas y pasajeros.

El hidrógeno “verde” debe su nombre a la energía que se utiliza para producirlo, la cual proviene de fuentes renovables, en el caso de Argentina, la eólica.

Se extrae del agua a través de una electrólisis, por la cual se separa con corriente eléctrica (generada por el viento), el hidrógeno (H2) del oxígeno (O).

Además de esta ventaja de base, el hidrógeno verde conseguido puede comprimirse, licuarse, transportar y almacenar, y así disponer de un stock limitado.

El mismo se puede almacenar por algunos meses para su industrialización o exportación. Para el transporte resulta una alternativa viable, dada la importante autonomía que brinda.

En nuestro país, la localización elegida es Sierra Grande (Rio Negro) y su producción generaría más de 15 mil puestos de trabajo y la generación de divisas por exportación.

De todos sus beneficios, el más importante es la reducción del impacto ambiental en muchas de las actividades productivas que actualmente utilizan combustibles fósiles para su funcionamiento.

Hidrógeno verde en Argentina
El hidrógeno verde, producido con energía eólica, es la energía más prometedora contra el cambio climático.