Opinión: Sobre el decreto y otras yerbas

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Recientemente, el Gobierno Nacional publicó un Decreto de Necesidad y Urgencia, el cual cambia o deroga varias leyes. Si bien el mismo no está en vigencia y espera por la aprobación de la Comisión Bicameral del Congreso de la Nación, el mismo atañe directamente al transporte y su dinámica actividad. Luego de eso, la Agencia Nacional de Seguridad Vial será la encargada de reglamentar cada uno de los artículos que se modifican o se incorporan –mediante el DNU-, a la renovada ley.

Dicho decreto, autoriza el uso de los bitrenes –sobre corredores exclusivos-, aumenta la relación peso-potencia, acepta otras medidas y configuraciones en las unidades rodantes, y establece la antigüedad máxima para los camiones y buses que recorren nuestras rutas, entre otras tantas medidas que fueron dadas a publicidad. El objetivo de esta nueva propuesta del gobierno, que modifica la actual Ley de Tránsito, es reducir los costos, mejorar la competitividad y modernizar la actividad en función de la seguridad, aunque habrá que esperar todavía un tiempo (aprobación y reglamentación), para que se puedan develar muchas incógnitas.

Al respecto, sobre la antigüedad de las unidades, cabe preguntarse si habrá créditos ágiles y accesibles para la renovación de las mismas, teniendo en cuenta que muchas familias dependen de fieles y viejos camiones, que todavía siguen llevando el sustento a muchos hogares argentinos. Sobre los bitrenes y la nueva relación peso-potencia, bien vale celebrar la medida en función de costos y seguridad. La mayor capacidad de transporte, la potencia adecuada de acuerdo a la carga, la mayor cantidad de ejes, la nueva tecnología (ABS, ESP, etc), y la velocidad permitida y constante, impactan positivamente sobre el asfalto de nuestras rutas, que en algunos casos ya han empezado a mejorarse. Aunque llevamos muchas décadas de atraso en infraestructura, es de esperar que de una vez por todas las promesas se cumplan para que el beneficio sea de todos. En lo que respecta a las nuevas configuraciones de ejes, que permiten aumentar la capacidad de carga (y por ende la rentabilidad), bien vale preguntarse sobre su eficiencia y seguridad, ya que algunas de las cuales han sido cuestionadas por expertos (por ejemplo, los semiremolques 1+1+1).

En lo que atañe a la reducción de costos, la modernización funciona en tal sentido. Nuevas unidades de más eficiente performance, reducen el consumo, los costos y colaboran con el cuidado del medio ambiente, además de incorporar tecnología y prestaciones que, al mismo tiempo, brindan mayor seguridad. Sobre este ítem, que involucra tanto a trabajadores autónomos como a grandes transportistas, sería interesante también que se ponga especial atención y control con respecto a las empresas dadoras y receptoras de carga, para que los camiones no sean utilizados como depósitos o silos con ruedas. Eso también asiste a la competitividad que se persigue.

Por último, y aunque el decreto nada dice del factor humano, me permito “meter la cuchara”, sobre la infraestructura que se ofrece a los profesionales del volante. En tal sentido, ¿no sería bueno exigir y controlar, que tanto las empresas dadoras y receptoras de cargas, como así también la petroleras que se benefician con el transporte, ofrezcan instalaciones sanitarias adecuadas y zonas de descanso aptas y seguras?. En lo personal, y aunque pueda parecer una utopía, considero que sería un gran avance en función de la dignidad del trabajo, como así también en la seguridad y la rentabilidad del transporte.

En definitiva, y tal como lo señala con su sabiduría criolla el Martín Fierro, “No es para mal de ninguno, sino para bien de todos”.

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