26 enero, 2023
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Ralentí, enemigo del bolsillo

En otros tiempos, poner en marcha el camión y dejarlo en ralentí por un buen rato, era una costumbre bien arraigada entre los transportistas.

Aún con los avances de la tecnología, algunos mantienen ese hábito dañino para el bolsillo y para la cadena cinemática del camión.

En efecto, además de un consumo de combustible innecesario, el ralentí también provoca un desgaste prematuro del motor.

Actualmente, el pistón alcanza su temperatura y dilatación en tan solo 20 segundos, mientras que el cilindro, en apenas 20 minutos, llega a su temperatura ideal.

El ralentí solo es justificable cuando el motor debe auxiliar a un camión equipado con batea, equipo de frío, pala hidráulica o algún otro implemento.

También, se justifica si es necesario el aire acondicionado o la calefacción, aunque en este último caso, las calderas evitan dejar el motor en marcha.

El camión en ralentí es una fuente problemas. Una mínima parte de combustible sin quemar contamina el aceite y la película que protege a los cilindros.

Así, se provoca un desgaste prematuro de los aros y una mayor filtración de combustible que degrada el aceite lubricante: el famoso “lavado de los cilindros”. 

Por si fuera poco, la caja, su directa y su lubricante, también sufren un desgaste inútil al dejar demasiado tiempo el motor en marcha.   

Ralentí, enemigo del bolsillo

Ralentí, pesos perdidos

Además de los problemas mecánicos brevemente resumidos, el ralentí provoca una pérdida de dinero que, cuantificada, asusta.

Gracias a la colaboración y asesoramiento de nuestro amigo y especialista en mecánica diésel, Ángel Olivera, pudimos hacer algunas cuentas.

Para ello, tomamos los datos resultantes del scaneo realizado sobre el motor de un Volkswagen Constellation 19.420 (foto principal ilustrativa) con un motor Cummins.

Según el análisis del robusto impulsor, rindió más de 780.000 kilómetros, utilizando para ello más de 243.000 litros de combustible.

En ese marco, el motor funcionó en ralentí durante 3.620 horas, en la cuales consumió, nada más y nada menos que 6.675 litros de diésel. 

A pesar de los diferentes precios que se observan en el valor del litro del combustible (ver nota), tomamos un valor promedio de $ 180.

Con dicho valor, en ralentí, el camión analizado gastó innecesariamente en ralentí un total 1.201.500 pesos.

Una cifra importante que merece ser mejor utilizada y que, por otra parte, su ahorro permitirá cuidar de mejor manera la cadena cinemática. 

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