Silos rodantes al borde de los caminos que llevan a los puertos del Gran Rosario. Miles de ellos confluyen en esa amplia zona, siempre superada en tiempo de cosecha.

Con números récord, según los especialistas, la cosecha promete una muy intensa actividad que ya se refleja en las rutas y en esta amplia zona del sur de Santa Fe.

Una buena noticia, vista desde la perspectiva del productor y también, desde las entidades gubernamentales que cuentan ansiosamente la entrada de divisas.

No tan buena, si se considera los problemas que deben afrontar los transportistas: largas filas, accesos en mal estado, embudos de tránsito y esperas eternas para descargar los preciados cereales.

A todo ello, se suma la pobre infraestructura que, aún a sabiendas de este recurrente y eterno problema, no recibe las mejoras necesarias. Descargas lentas y a media máquina –por falta de personal en algunos casos-, completan el panorama que diariamente deben afrontar los profesionales del volante.

Por si fuera poco, los vecinos son partícipes necesarios del problema: demoras en la actividad diaria, accidentes y otros peligros –como la inseguridad-, se comparten con los transportistas.

Este escenario que, con el avance de la cosecha de soja y maíz, ya recibe más de 5.000 camiones diarios, un número que promete crecer para el próximo mes de abril, con la llegada de 6.000 o 7.000 camiones al día.

De acuerdo a las estimaciones, se espera que en el período que va desde el presente hasta el próximo mes de junio, más de 1 millón de camiones accederá a la zona.  

Dentro de todo, es justo recordar que el gobierno nacional implementó nuevamente el operativo “Cosecha Segura”, cuyo objetivo es mejorar la seguridad en las inmediaciones de las terminales portuarias.

También, y siendo una excelente idea, vale agregar que está en vigencia el “sistema de turnos”, por lo cual no se entiende como hay más camiones actuando como “silos rodantes”, cuando la capacidad de descarga está visiblemente superada.

Del mismo modo, poco se puede decir sobre las “tasas” de acceso y/o estacionamiento que cobran los municipios involucrados, y mucho menos sobre los fines de ese dinero: 300 pesos por camión.

Si hiciéramos la cuenta, bueno sería preguntarse cual es el destino final de ese dineral, que se cobra desde hace mucho tiempo y no se traduce en obras de infraestructura que permita mejorar la situación para todos.

Es cierto que desde el gobierno mucho se habla de la “reducción de costos logísticos” –a partir de lo cual llegaron los bitrenes y escalables-, pero que no se traduce en obras concretas y necesarias para el transporte.

De concretarse, y esperamos que así sea, la cosecha récord y su posterior ingreso de divisas, es de esperar que a corto plazo se establezca un plan de trabajo que agilice la tarea del transporte para que los camiones no sean considerados “silos rodantes” y los profesionales que transportan la riqueza del país, puedan concretar su tarea dignamente.

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