Aunque la crítica situación que atraviesa el transporte argentino no es ninguna novedad, lo cierto es que los reclamos parecen pasar inadvertidos para las autoridades.

Después del paro nacional del pasado martes, donde el transporte fue principal protagonista, no se avizora que la situación pueda cambiar, al menos, en el corto plazo.

Si bien las Cámaras que agrupan a los empresarios transportistas, después de un minucioso y permanente seguimiento de las variables de los costos, difunden los incrementos, su voz no parece ser oída.

En similar situación se encuentran los llamados transportistas autoconvocados que, si bien intentaron ser escuchados, solo recibieron promesas de reuniones que no se concretaron.

Las protestas y movilizaciones de los autoconvocados –en su mayoría transportistas de cereal-, no llegaron a tener la contundencia que, por ejemplo, hace años atrás tuvo la llamada “protesta del campo”.

En aquél entonces, los transportistas apoyaron la movida por las retenciones, y le dieron mayor visibilidad y fuerza al reclamo.

A pesar de ello, los transportistas cobran por debajo de la tarifa de referencia, aun cuando en las cartas de porte figura un importe mayor.

A este perjuicio, hay que sumarle que muchos profesionales sufren las consecuencias de trabajar “en negro”, y no contar con el respaldo que todo trabajador merece.

También, el gobierno se ve perjudicado ante la menor recaudación impositiva y previsional, lo cual termina de redondear la crítica situación a la que hacemos referencia.

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Situación con aumentos constantes y sin solución a la vista

La Fadeeac (Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas), a través de sus profesionales, llevan adelante el seguimiento de costos mensual, anual e histórico.

De este análisis se desprende que, en lo que va del 2018, los camiones cargan un 29% más de costos

El tipo de cambio y la suba del combustible, son los principales factores que definen este incremento.

Sin contar el mes de septiembre, el combustible aumentó un 6.55% en agosto y alcanzó el 34% en estos primeros ocho meses del año.

Con los incrementos de septiembre, la suba acumulada del gas-oil podría alcanzar el 50% de enero a setiembre de 2018 y llegar al 70% desde la desregulación del mercado.

La suba del dólar fue una de las razones principales a empujar el alza, pero también aumentaron considerablemente los peajes.

Con la proyección de la suba de combustibles en septiembre, el Índice podría alcanzar el 45% de aumento acumulado, cinco puntos por encima de la inflación minorista estimada por el mercado.

La magnitud del alza del combustible y la devaluación de la moneda agudizan la emergencia que atraviesa el sector, según los estudios de FADEEAC.

A todo esto, la situación se agudiza en un marco recesivo, el cual registro caídas relevantes en los volúmenes transportados en el consumo masivo, la industria y la construcción, entre otros.

El estudio, realizado por el Departamento de Estudios Tributarios Observatorio de Costos de la FADEEAC, mide 11 rubros que impactan directamente en los costos de las empresas de transporte de cargas de todo el país.

 

 

 

 

 

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